
La leyenda de Quetzalcóatl y el conejo
Según cuenta la leyenda, un día el dios Quetzalcóatl decidió visitar la tierra. Convertido en un humano cualquiera, se infiltró entre su pueblo para pasar desapercibido. El gran Quetzalcóatl quería observar con sus propios ojos el mundo que con tanto amor había ayudado a crear. A su descenso se encontró con un pueblo feliz y próspero que veneraba a sus deidades con el más fiel corazón.
Luego de visitar distintas comunidades, el dios quedó maravillado por la indómita naturaleza y por esto se adentró a caminar por los paisajes terrestres.
Atravesó campos repletos de pasto verde y hierba con aromas indescriptibles. Escaló las montañas para admirar el paisaje desde las alturas en su forma humana y también nadó al lado de las criaturas más poderosas del océano.
La emoción de visitar cada rincón de la naturaleza y admirar el poderío de sus criaturas hizo que la deidad se olvidara de sus necesidades humanas y de pronto se sintió famélico. Con la noche cayendo sobre el valle que rodeaba la Gran Tenochtitlán, Quetzalcóatl decidió sentarse a admirar el panorama cuando de pronto a su lado se sentó un conejo gris que había salido de su madriguera para cenar.
El pequeño conejo movía sus bigotes de lado a lado y en sus grandes ojos el dios pudo ver el reflejo de la noche estrellada y la luna plateada de fondo. De pronto Quetzalcóatl rompió el silencio y le preguntó:
—¿Qué estás comiendo?
—Un poco de zacate, también hay para ti, si quieres.
—Gracias, pero no como zacate –le respondió el dios convertido en humano.
El estómago de Quetzalcóatl resonaba como los truenos de las tempestades y entonces el conejo dijo:
—Entonces, ¿qué vas a hacer? Aquí tengo una zanahoria que podemos compartir.
—Te agradezco, pero no podría privarte de tu alimento. Creo que tal vez muera de cansancio, de hambre y sed.
La deidad estaba consciente de que su cuerpo humano podría perecer de inanición, sin embargo, su espíritu permanecería y regresaría a su verdadera forma: la de la serpiente emplumada. Pero entonces, el conejo interrumpió sus pensamientos y dijo: —Mira, yo solo soy un pequeño conejo y tú eres un joven viajero; cómeme, recupera tus fuerzas y continúa tu historia. Su valentía tocó el corazón de Quetzalcóatl que decidió mostrarle la inmensidad de los cielos; lo tomó en sus brazos y juntos pasearon por las estrellas que el conejo observaba con tanto amor. Pero cuando visitaron la Luna, el dios acercó tanto al conejo que la figura de este quedó estampada para siempre en su superficie. Cuando regresaron a la tierra y la criatura observó su figura plasmada en la Luna que tanto amaba, se conmovió enormemente. Quetzalcóatl se percató de esto y le dijo: —Puede que solo seas un pequeño conejo, pero ahora todos te recordarán para siempre por tu bondad.
Así fue como el pequeño conejo marcó la Luna con su valentía y ahora podemos observarlo todas las noches, siempre que la Luna decida resplandecer en la noche estrellada.
2 ACTIVIDAD. Después de haber realizado la lectura, reflexiona sobre si existe alguna relación entre lo que les hace sentir y pensar y lo que se piensa de manera general.
Contesta la siguientes preguntas
1.- ¿Será que todo aquel que la escuche o lea sea capaz de reflexionar desde una perspectiva ética?
2.- ¿Qué tanto creen que las leyendas o mitos reflejan en mayor o menor medida la conciencia colectiva?
3.- ¿Qué es un mito?
4. ¿Identificas algún mito, leyenda o relato fantástico cerca de tu localidad?
5. ¿Consideras que tienen utilidad los relatos fantásticos o míticos en nuestra época?
6. ¿Crees que el alma es un mito? Siguiendo esta idea, ¿el alma es lo que mueve a los seres vivos?
7. ¿Lo animado o vivo tiene siempre conciencia?
8. La conciencia de sí mismo, ¿es exclusiva de lo humano?
9. ¿Todo lo que existe está allí únicamente para nuestro uso y disfrute?
El pequeño conejo movía sus bigotes de lado a lado y en sus grandes ojos el dios pudo ver el reflejo de la noche estrellada y la luna plateada de fondo. De pronto Quetzalcóatl rompió el silencio y le preguntó:
—¿Qué estás comiendo?
—Un poco de zacate, también hay para ti, si quieres.
—Gracias, pero no como zacate –le respondió el dios convertido en humano.
El estómago de Quetzalcóatl resonaba como los truenos de las tempestades y entonces el conejo dijo:
—Entonces, ¿qué vas a hacer? Aquí tengo una zanahoria que podemos compartir.
—Te agradezco, pero no podría privarte de tu alimento. Creo que tal vez muera de cansancio, de hambre y sed.
La deidad estaba consciente de que su cuerpo humano podría perecer de inanición, sin embargo, su espíritu permanecería y regresaría a su verdadera forma: la de la serpiente emplumada. Pero entonces, el conejo interrumpió sus pensamientos y dijo: —Mira, yo solo soy un pequeño conejo y tú eres un joven viajero; cómeme, recupera tus fuerzas y continúa tu historia. Su valentía tocó el corazón de Quetzalcóatl que decidió mostrarle la inmensidad de los cielos; lo tomó en sus brazos y juntos pasearon por las estrellas que el conejo observaba con tanto amor. Pero cuando visitaron la Luna, el dios acercó tanto al conejo que la figura de este quedó estampada para siempre en su superficie. Cuando regresaron a la tierra y la criatura observó su figura plasmada en la Luna que tanto amaba, se conmovió enormemente. Quetzalcóatl se percató de esto y le dijo: —Puede que solo seas un pequeño conejo, pero ahora todos te recordarán para siempre por tu bondad.
Así fue como el pequeño conejo marcó la Luna con su valentía y ahora podemos observarlo todas las noches, siempre que la Luna decida resplandecer en la noche estrellada.
2 ACTIVIDAD. Después de haber realizado la lectura, reflexiona sobre si existe alguna relación entre lo que les hace sentir y pensar y lo que se piensa de manera general.
Contesta la siguientes preguntas
1.- ¿Será que todo aquel que la escuche o lea sea capaz de reflexionar desde una perspectiva ética?
2.- ¿Qué tanto creen que las leyendas o mitos reflejan en mayor o menor medida la conciencia colectiva?
3.- ¿Qué es un mito?
4. ¿Identificas algún mito, leyenda o relato fantástico cerca de tu localidad?
5. ¿Consideras que tienen utilidad los relatos fantásticos o míticos en nuestra época?
6. ¿Crees que el alma es un mito? Siguiendo esta idea, ¿el alma es lo que mueve a los seres vivos?
7. ¿Lo animado o vivo tiene siempre conciencia?
8. La conciencia de sí mismo, ¿es exclusiva de lo humano?
9. ¿Todo lo que existe está allí únicamente para nuestro uso y disfrute?
Actividad 3. Define los siguientes conceptos o temas:
- Mito
- El Lógos
- Lógica
- Lógica clásica
- Las cosmogonías antiguas
- Configuraciones abstractas del dinero
- Alma
- Cosmos
Actividad 4. Lee el siguiente texto y anota tus opiniones o reflexiones sobre el tema.
En este curso hemos revisado algunas de las concepciones sobre sí mismo que ha tenido el ser humano a lo largo de la historia. Pero ¿es el ser humano lo único que hay en el mundo? ¿Somos tan especiales como creemos? ¿El ser humano no es un objeto más en el mundo que no se distingue realmente de cualquier otra cosa existente? Existe una idea bastante tradicional sobre que el ser humano, en algún punto del tiempo, pasó del mito al lógos. Esto significa, en pocas palabras, que las personas pasamos de explicar los fenómenos naturales, la vida y la existencia misma a partir de construcciones fantásticas –los mitos– a explicarlas con evidencia empírica, ciencia y uso de razón –lógos–. Esto se suele ejemplificar con ciertos momentos en los que las personas, en lugar de aceptar las explicaciones mitológicas, comenzaron a utilizar formas más “realistas” de explicar aquello que sorprendía a la humanidad.
Uno de estos ejemplos es el caso de la antigua Grecia, donde la gente creía que la tierra era la diosa Gea, el tiempo era Cronos y Zeus, su hijo, era quien reinaba entre los dioses y los hombres. Posteriormente, con pensadores como Tales de Mileto, Parménides, Demócrito, Sócrates y muchos otros filósofos se comenzó a explicar la vida, la existencia y la naturaleza desde una perspectiva racional o, propiamente, lógica. Los filósofos griegos fueron pioneros en lo que llamamos “ciencia” y a partir de ahí se considera que se dio el llamado “paso” del mito al lógos. Sin embargo, como bien señala el filósofo alemán Hans Blumenberg (1920-1996), los mitos no dejaron de existir con la llegada de la ciencia. No desaparecieron del imaginario colectivo las historias fantásticas con las que la gente suele explicar algunas de las cosas que ocurren en el mundo (Blumenberg, 2003). Los mitos son parte importante de las culturas y de la construcción de la identidad de un pueblo, pero no solo eso. En los mitos se suele hacer algo que la ciencia que conocemos hasta ahora no ha logrado a cabalidad: tomar en cuenta a lo no humano como parte fundamental del cosmos. Esto no se les imputa a los filósofos griegos, pues bien podríamos hacer el trabajo histórico de rastrear a los culpables de hacer que la ciencia sea antropocéntrica, por lo que hablaremos solo de cómo algunos griegos sí alcanzaron a vislumbrar la importancia de los mitos, aunque al final, por azares del destino, terminamos creyendo que en ellos no había cabida para los mitos, sino solo la razón –lógos–. Seguramente has escuchado hablar de Platón y de Aristóteles. En este curso hemos revisado algunas de sus ideas. Platón, en sus diálogos, suele hacer uso de “imágenes mentales” o mitos para explicar ideas que puedan ser confusas o difíciles de comprender. Un ejemplo de esto es el diálogo El banquete. En este, varios personajes discuten en torno al amor y su definición, pero más de uno comienza a hacer uso de mitos para explicar la esencia del amor. Al final, el diálogo culmina con una escena de amor descrita, mas no con una definición concreta, que es lo que se esperaría de un filósofo.
Actividad 5. Continua analizando el texto y a partir del texto anterior y el siguiente; elabora un cuestionario de 6 preguntas con su respectiva respuesta.
Aristóteles, el fundador de la ciencia de la lógica, suele tener la fama de ser el filósofo más sistemático y racional de la antigüedad. Su teoría lógica, así como muchas de sus aportaciones a la biología, la ética, la física, etc., tiene una gran influencia en la manera en la que, incluso hoy en día, comprendemos el mundo. El mundo, el alma y el lenguaje que nos describe Aristóteles en sus diversas obras son el punto de partida para casi cualquier ciencia, y uno podría pensar, generalmente, que a partir de aquí puede sentirse libre de la mitología. Pero no es tan simple. Preguntábamos en un inicio si el ser humano es lo más importante que existe, o si, por el contrario, es un “ente” más en el mundo. Bueno, para Aristóteles habría que responder esto con otra pregunta: ¿desde qué ciencia se está preguntando? Desde la cosmología, el ser humano es simple y llanamente una ousía o sustancia que tiene materia y se corrompe. Junto con un par de sustancias de naturaleza más perfecta, forman el Todo, dependiendo siempre unas de las otras en un ciclo perfecto de generación y corrupción, causado por un “motor” eterno e inmóvil, que coordina la eficiencia del orden cósmico. En este sentido, el ser humano no es más que una pieza más de un engranaje vivo perfecto que se sostiene a sí mismo.
Desde la psicología –la ciencia que estudia la psique o mente–, el ser humano es aquel animal dotado de razón que desea por naturaleza conocer. Esta psique, o alma como también ha sido llamada, es una suerte de estructura “interna” acumulativa que establece las diferentes capacidades sensitivas, motrices e intelectivas de un ser viviente. Las plantas, por ejemplo, tienen una psique vegetativa o nutritiva, ya que solo tiene la capacidad de nutrirse y reproducirse; los animales suelen tener una psique más compleja, la sensitiva, pues la mayoría puede desplazarse, sentir con sus extremidades, tiene gusto, olfato, oído y, en el caso más complejo, visión. En la acumulación de estas facultades se integran capacidades como la memoria, imaginación y cierta capacidad desiderativa; luego está el ser humano, que tiene todas las capacidades antes mencionadas, y se suma la razón o la capacidad de conocer; finalmente está dios, este “motor” que ordena el cosmos, el cual no necesita de las facultades de la psique nutritiva o sensitiva, sino que solamente comprende la razón, y no en pasos, sino que conoce siempre y constantemente lo más perfecto y pleno, que es él mismo (Aristóteles, 2008). En este sentido, el ser humano es el único animal o ser sentiente que es capaz de llegar a conocer. Y desde la lógica, el ser humano es aquel que, como señala la psicología, desea conocer, pero no puede hacerlo así sin más, sino que necesita una serie de reglas bien estructuradas para poder llevar a cabo la labor de conocer. La lógica, en pocas palabras, da sentido a aquello para lo cual el ser humano existe, que es hacer ciencia –generar conocimiento–. Es así como Aristóteles básicamente trazó el camino para que cientos de años después nosotros estudiemos reglas de argumentación, formas de estructurar silogismos y comprendamos el mundo a través de sus principios lógicos: identidad, tercero excluido y no contradicción.
Actividad 6. Activa los subtítulos del video y ve atentamente la explicación. Elabora una infografía o presentación a partir de la información del video
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